El caso del joven Darlin Enmanuel Mercado Reyes, ocurrido el viernes de la pasada semana en la Cañada de Güajimía de Herrera, se suma a un historial de tragedias en la República Dominicana donde ciudadanos inocentes han perdido la vida debido al uso desproporcionado, arbitrario o negligente de la fuerza por parte de miembros de la Policía.
El pasado reciente de la Policía está marcado de ejecuciones extrajudiciales, donde los agentes de esa institución han pretendido hacer justicia al margen de las leyes, la constitución y la sana convivencia de los dominicanos.
En un caso similar al del joven Mercado Reyes, en el 2023, el cabo de la Policía Alejandro Castro de la Cruz le quitó la vida de un balazo al niño de 11 años Donelly Joel Martínez, durante un forcejeo que sostuvo con su padre Anthony Martínez, por el volumen de la música de una bocina, durante el desarrollo de las fiestas de celebración del carnal de esa ciudad.
En medio de la disputa, el agente accionó su arma de fuego de manera irresponsable. El disparo alcanzó al niño Donelly Joel Martínez, de tan solo 11 años, provocándole la muerte de forma instantánea.
El agente fue condenado en 2024 a 15 años de prisión.
Otro caso similar fue el de la pareja de esposos evangélicos Elisa Muñoz y Joel Díaz, en marzo de 2021, acribillados a balazos mientras regresaban de una actividad religiosa.
Ambos perecieron cuando una patrulla de la Policía apostada en un retén de la autopista Duarte abrió fuego de manera indiscriminada contra su vehículo, supuestamente confundiéndolo con el de unos delincuentes.
Ambos murieron acribillados en un hecho que conmocionó al país. En 2023, varios de los agentes involucrados recibieron condenas de hasta 20 años de cárcel.
El caso de la arquitecta Leslie Rosado en Boca Chica, quien se encontraba en estado de gestación, fue otro de los hechos cometidos por la Policía que conmocionó a la sociedad en su momento.
En el 2021, Rosado, de 35 años, fue baleada por un policía mientras conducía su vehículo tras salir de una celebración familiar del Club Náutico de Santo Domingo.
El hecho se produjo tras un leve roce vehicular con la motocicleta del cabo policial Janli Disla Batista, quien se encontraba fuera de servicio, pero armado. Tras el roce, el agente inició una persecución contra el vehículo de la dama y al alcanzarlo le golpeó el cristal con su arma de reglamento y le propinó un disparo en la cabeza que le quitó la vida en presencia de su hija adolescente.
El agresor fue condenado a 20 años de prisión.
