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martes, 20 de octubre de 2026

 

“La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”, dice uno de los estribillos más recordados de Pedro Navaja, la célebre canción de Rubén Blades. Una frase que resume bien lo imprevisible que puede ser el destino y la rapidez con que una situación adversa puede convertirse en una oportunidad.

Freddy Peralta acaba de comprobarlo en carne propia. Y no tuvo que esperar demasiado para ver cómo cambiaba su suerte.

El 21 de enero de 2026, el lanzador dominicano pasó de los Cerveceros de Milwaukee a los Mets de Nueva York, después de una sobresaliente temporada de 2025. 

Peralta había terminado con marca de 17-6 y efectividad de 2.70, números que lo situaron entre los mejores lanzadores de la Liga Nacional. 

Sin embargo, con su contrato próximo a vencer, Milwaukee decidió aprovechar su valor en el mercado.

Los Mets entregaron a cambio a dos de sus principales prospectos, el infielder Jett Williams y el lanzador derecho Brandon Sproat. 

La operación generó expectativas en Nueva York, donde Peralta llegaba con credenciales suficientes para fortalecer la rotación.Pero el béisbol, como la vida, no siempre responde a los pronósticos.

La primera mitad de la temporada resultó complicada para el dominicano. 

En 22 aperturas con los Mets registró una efectividad de 4.99, muy distante de su rendimiento del año anterior. Ante ese panorama, Nueva York decidió traspasarlo nuevamente, esta vez a los Rays de Tampa Bay, el 2 de agosto.Los Mets recibieron tres prospectos de ligas menores: el jardinero Aidan Smith, el jugador de cuadro Émilien Pitre y el lanzador derecho Gary Gill Hill.

El cambio de uniforme terminó siendo también un cambio de escenario para Peralta. Con Tampa Bay recuperó su mejor versión y cerró la temporada regular con efectividad de 3.25 en diez aperturas. Después, elevó su rendimiento en los playoffs hasta convertirse en una de las grandes figuras de la postemporada.

Su actuación en la Serie de Campeonato de la Liga Americana fue determinante para que los Rays vencieran a los Guardianes de Cleveland y conquistaran el campeonato del circuito. Peralta fue elegido Jugador Más Valioso (MVP) de la serie, tras permitir apenas una carrera en 12 entradas, repartidas en tres apariciones.Ahora tiene por delante un desafío con un significado especial: disputar la Serie Mundial frente a Milwaukee, la organización que lo llevó a las Grandes Ligas y en la que construyó buena parte de su carrera.

La industria de los Rays

Lo ocurrido con Peralta vuelve a poner bajo los reflectores una de las fortalezas de Tampa Bay: su capacidad para identificar talento, realizar ajustes y obtener un rendimiento superior de jugadores que no atraviesan su mejor momento.