Santo Domingo. El lunes 10 de agosto pasado, la vida del joven Daniel Enrique Casado Durán cambió drásticamente. Sus sueños de convertirse en ingeniero en sistemas se han visto interrumpidos.
Ese día, como era su costumbre, se levantó y conversó con sus padres sobre su futuro en la universidad, sus planes de ayudarles una vez culminada su carrera y la alegría que le producía finalizar su último año de bachillerato en 2027.
Sin embargo, el destino le tenía reservado un trágico revés al joven de 18 años, cuando la imprudencia de un chofer distraído con el celular, se encargó de truncar su momento, aunque no su vida.
Mientras se disponía a cruzar la avenida Charles de Gaulle, en Santo Domingo Este, rumbo a la escuela, el chofer no solo lo atropelló, sino que emprendió la huida y dejó a Casado Durán desangrándose sobre el pavimento.No obstante, varios motoristas del lugar lo persiguieron y lo obligaron a regresar a la escena.
El implicado conducía un autobús Toyota TownAce de color plateado, en dirección oeste-este.
Posteriormente, Casado Durán fue auxiliado por moradores de Sabana Perdida y trasladado al hospital Ney Arias Lora.
Allí, tras someterlo a varios estudios, el diagnóstico médico fue devastador: “Por los daños causados por el accidente, hay que amputarte la pierna izquierda”.Entre lágrimas, la familia y la propia víctima debieron tomar una rápida decisión para evitar complicaciones mayores de salud, optando por la mutilación.
A pesar del dolor, su madre, Deisy Durán, agradece a Dios que su hijo esté vivo y confía en la resiliencia de este para cumplir sus sueños a pesar de la adversidad.
Ante la insistencia de los presentes, el chofer del vehículo acompañó a los familiares hasta el centro asistencial.
Allí se comprometió a asumir los gastos médicos, pero la realidad ha sido muy distinta.Hoy, con la voz entrecortada, la madre mantiene su fe en Dios, pero también la firme determinación de accionar legalmente contra el conductor y la empresa que representa, debido a la irresponsabilidad de sus actos.
Ella, junto a su esposo e hijos, reside en el sector de Sabana Perdida y espera que las autoridades competentes la ayuden a hacer justicia en este caso.